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Imagen ilustrativa.

El lector Arturo Pardo nos envió una consulta sobre si los negocios tienen potestades sobre la acera que está próxima a estos.

A continuación Pardo expone el caso que lo llevó a preguntar y luego Andrés Olsen, director de Servicios de Seguridad Privada del Ministerio de Seguridad Pública, brinda la respuesta.

“En el bar Antik, en Barrio Amón, los “bouncers” (guardias) de la entrada les prohíben a las personas consumir bebidas (de cualquier índole) cuando están en la acera del negocio, no importa si las personas ya ingresaron o no han ingresado al local, pero les piden que, si van a tomar, lo hagan en la acera de enfrente o en otra parte. 

“¿Un negocio puede impedirle a alguien su permanencia en la acera del local solo por estar consumiendo? ¿Tienen jurisdicción sobre la acera?”.

Respuesta:

Las aceras son espacios públicos sobre los cuales un negocio no tiene potestad, es decir, los dueños o administradores no le pueden decir a la gente qué hacer o qué no hacer. Sin embargo, actualmente está prohibido beber licor en la calle (incluidas las aceras), por lo que -eventualmente- el negocio podría denunciar a la persona que está consumiendo alcohol en el sitio.

Si la persona que se encuentra en la acera no está incurriendo en una conducta ilegal, el negocio no tiene motivos para impedirle su presencia o para llamar a las autoridades.

Andrés Olsen, director de Servicios de Seguridad Privada del Ministerio de Seguridad Pública, explicó que, de conformidad con el artículo 2 de la Ley General de Caminos Públicos, las aceras y espacios públicos son propiedad estatal bajo el control de las municipalidades.

Por esta razón, “ninguna persona puede arrogarse la posesión de dicho espacio público”.

“Ello puede ser constitutivo del delito de usurpación de dominio público regulado en artículo 227 del Código Penal”, manifestó Olsen.

“Quien haga una obstrucción del libre uso de las aceras, sin que constituya el apoderarse del espacio público, puede considerarse la contravención del artículo 393, inciso 2, del Código Penal sobre molestia a transeúntes”, agregó el director.

En el caso concreto, Olsen explicó que si agentes de seguridad de un local llevan a cabo cualquiera de esas conductas pueden, no solo ser amonestados por la Dirección de Servicios de Seguridad Privada, sino que también se exponen a las sanciones penales mencionadas, “sin perjuicio de identificar delitos más graves según los hechos”.

El abogado recomendó a los consumidores denunciar este tipo de situaciones en la vía judicial y también ante las municipalidades.

“Por último, se debe de analizar (pero ya por el ente regulador municipal) si el local, por ejemplo, es una licorera que por ley (se estipula que) no se pueden consumir licores en el establecimiento”, concluyó Olsen.

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    Aquí Hazel Feigenblatt comenta sobre servicio al cliente en negocios e instituciones públicas y otros temas para que los consumidores no caigan donde otros ya han caído. Comente usted también!