
Este es un caso que hay que leer completo. Parece salido de un programa de bromas prácticas, pero lamentablemente es reflejo del mal estado de los derechos del consumidor en Centroamérica. Lo positivo es que muestra clientes que no se cruzan de brazos a esperar que alguien llegue a defenderlos.
Daniel Herrera, un estudiante universitario salvadoreño, es uno de ellos. Compró una computadora con un préstamo de Citi, pero no se la habían entregado cuando decidió comprar otra en Office Depot. Según cuenta, Compramerica quedó en arreglar el préstamo con CITI y él se desentendió de la deuda… Grave error.
Después de meses de lidiar con excusas y pretextos de Compramerica, fue a las oficinas de la empresa en El Salvador y desató un drama que duró varios días en el que intervinieron su mamá, el norteamericano dueño de Compramerica y hasta la policía.
Su historia:
“Como buen cliente, pagué la primera cuota de este crédito aunque aún no tenía mi laptop. Cuando Compramerica dijo que ya le había pagado directamente al banco, pensé que era verdad; además, el banco no me mandaba recibos de que debiera nada. Fue hasta como el cuarto mes del préstamo que me llamaron de Citi diciéndome que estaba súper pasado, que por qué no había pagado, etc. y querían que pagara como $250 de pago mínimo. Esto fue un shock para mí, que estudio, trabajo, pago todas mis cosas y ayudo en mi casa.
“El banco me dio el 50% de descuento sobre la deuda solo para que la pagara, pero yo no recibía respuestas claras de Compramerica. Cuando yo salía de trabajar, Compramerica estaba cerrada, yo salía a las cinco y ellos se iban a las cuatro. Si llamaba me dejaban en espera, etc. Así que le dije a la señorita que si me daban un cheque por lo que el banco me pedía, no los demandaba y les saldría mejor. Ellos accedieron, fui a traer el cheque, lo deposité y aparentemente todo estaba bien. Los abogados de Citi ya no me hablaban como lo hacían, acosando constantemente, pero eso solo duró tres días, lo que dura un cheque en aplicar los fondos a una cuenta (el cheque no pudo ser cambiado). Después de eso, los de Citi me hablaron enfurecidos, que lo que había hecho era estafa, insultos hacia mi persona, que demandarían y embargarían, que tendría que pagar por todo. Fue una experiencia horrible.
“Le conté a mi familia -porque vivía en la casa de mi mamá todavía- al nivel en que esto estaba, y mi familia comenzó a tomar acción para defender las cosas de mi casa legalmente, para no ser embargadas, ya que nada de eso estaba a mi nombre. Mi mamá se enojó mucho más y habló con ellos gritando con tal que conseguir respuestas. El banco me dio chance una vez más con otra cantidad reducida por pagar antes de cierta fecha ($657), aunque la deuda original era por $949 y los intereses habían ascendido a más de $1.000. Fuimos a Compramerica el día que nos dijeron que me lo darían, pero cuando llegué no me dejaban entrar, lo cual me extrañó porque siempre lo han hecho.
“En eso llegaron más clientes a quienes les debían dinero y les dijeron que se los darían ese día, pero pero después no dejaban entrar a nadie, ya éramos como seis clientes, todos súper enojados. Y la secretaria solo nos respondía por el transmisor muy pesadamente, ya peleándose con estos otros clientes que llegaron. Unos de ellos le comenzó a pegar al portón con una piedra, y otro le dijo que nos los dejaría salir hasta que viera su dinero. Tenían su razón, así que nos echaron la policía pero les contamos qué era, así que la policía nos dio la razón, y cuando un señor mandado por ellos (Compramerica), se comenzó a pelear disque en términos legales con nosotros, que no teníamos derecho de hacer lo que estábamos haciendo, etc.
“Al final nos dejaron entrar y a estas personas les dieron la mitad de lo que les debían y les dijeron que cambiaran el cheque, pero que fueran hasta el lunes a cambiarlos porque no tenían fondos todavía. A mí me dijeron que como mi casi era diferente que viniera el lunes.
“La cosa es que ese día les hablé y no me contestaban, esto nos enfureció a mi mamá y a mí. Yo llevé mi carro y mi mamá llevó el de ella. Y enfurecidos porque no nos respondían y me faltaba un día para que el banco me demandara, atravesamos los carros en frente del portón, entramos a la oficina y, bueno, mi mama les comenzó a gritar haciendo un escándalo, gritando que dónde estaba el dueño, y ese día sí estaba este señor Sullivan. Mi mamá les dijo que no los íbamos a dejar salir hasta que nos dieran lo acordado y se sentó en el escritorio de unos de los vendedores a esperar. Las mujeres no sabían qué hacer, así que fueron hablar con el dueño, y nos dijeron que pasáramos a su oficina, bien lujosa, con dos monitores como de 21 pulgadas. Bueno, entramos y el señor hasta algo molesto por el drama que habíamos causado, y como rudamente dijo ‘¿qué pasa, en qué les puedo ayudar?’, como en una actitud de por qué me molestan, solo digan qué y ya se los arreglo porque no los quiero ver.
“Le expliqué que me debía dinero y le dije que eran como $949. Al principio había actuado como que no sabía nada, pero cuando le dije la cantidad me dijo que no, que eran $657. Me di cuenta que sí sabía y, bueno, le dije que quería por lo menos esa cantidad ya, que si no lo demandaría, y que lo buscaría, etc. Entonces salió con que ‘está bien, díganle a mi Mirna, ella se los dará y, por favor, ya estamos mayores, no es para andar con estas cosas’. Le dijimos que ‘no lo hubiéramos hecho si usted nos hubiera devuelto nuestro dinero antes’. Salimos y no nos dijo nada, ni disculpe ni nada. De ahí, Mirna hizo el cheque, llamamos al Banco y lo fui a depositar a Citi. Hasta la fecha, estoy viendo con Citi cómo me quitan la marca de mi crédito negativa que todo esto causó.
“Todavía este señor se quedó con alrededor de $300, ellos también debieron devolverme todo lo que pagué de la deuda y que no me correspondía, pero yo ya no quería pelear más por $300 después de ver todo lo costó conseguir los $657 después de un año de pelea. Lamentablemente, hasta tuve que renunciar a mi trabajo para tener el tiempo de pelearme con ellos, fue horrible, gracias a Dios ya tengo otro trabajo, pero de seguir en esa pelea es imposible desde la oficina.
Y no digamos lo difícil que debe ser para otras personas que tienen que ir a poner denuncias, gastar en demandas que toman tiempo, etc.
“Y estas personas, pues son expertos no decir la verdad y no les importa el tiempo ni los esfuerzos del clientes y se prestan para hacer esto por dinero. Espero que esto ayude a más personas que no saben y que esta compañía pueda salir del mercado”.





NO se entiende bien como fue el negocio, que historia mas enredada.
Gracias por la observación. La idea era dejar que la historia tal cual la contó el muchacho. Básicamente, compró con un préstamo de Citi, Citi le pagó a Compramerica, cuando el cliente se arrepintió Compramérica debía devolver el dinero al banco pero no lo hizo, por lo que el banco amenazó con demandar al muchacho. De ahí toda la cadena de sucesos…
Ya sabemos cuál es el remedio: la mamá del muchacho!!!
Qué muchacho… No es un problema de garantía, mal trato o estafa. Es sencillamente una historia de todo lo que NO se debe hacer al comprar un artículo.
Es impensable que tenga una persona que llegar a esos terminos, como si estuviese mendigando – la falta de seriedad de esta empresa es increible, no entiendo como siguen operando, son piratas.
Me solidarizo con el sufrimiento de este muchacho, casos como estos hacen que se te quiten las ganas de todo – lo peor no es el engaño si no que las autoridades no tomen medidas severas en el asunto!
Saludos
Ojalá hubiera más gente como este muchacho para reclamar las cosas, porque mucha gente refunfuña pero no denuncia, y eso permite que empresas como esta sigan operando.
Bueno, después de leer este caso, creo que nadie queda invitado a comprarle algo a la empresa.
A mi me engañaron en este mismo lugar Compramerica, soy de Costa Rcia y hace como casi 2 años compre un telefono… misma historia… pelee como un año, me reuní con otros que habían sido engañados, pusimos la demanda y al final no conseguimos nada…. NO COMPREN EN COMPRAMERICA!!!!
De las cosas que he aprendido a partir de las experiencias de otros usuarios de ésta página, es de nunca hacer negocios ni con Citi ni con Compramerica.
Yo creo que a todos nos queda de experiencia al ver estos casos, de que debemos pensarlo muy bien y buscar informacion a la hora de realizar compras por internet. A veces es mejor comprar un articulo a un precio un poco mayor de una empresa reconocida (tipo amazon/best buy, etc) que tratar de comprar algo mas barato a traves de una empresa como compramerica.
Lo que yo veo es la complicación de que el cliente haya asumido la deuda con el banco, donde Compramérica habría prometido pagar, que es lo que entendí. Pedir un préstamo es como vender el alma al diablo, porque uno puede perder lo que tiene, aunque la deuda sea pequeña, porque los bancos tienen todos los derechos, y casi ningún deber, y los consumidores tienen muchos deberes y casi ningún derecho. Habría sido mejor que Compramérica pidiera el préstamo y lo pagara, y que el cliente suscribiera el contrato de crédito con Compramérica y no con el banco.
En EUA los estadounidenses están perdiendo sus casas como nunca antes.
Banks repossess homes at record pace: RealtyTrac
http://www.reuters.com/article/idUSTRE66E0M820100715?loomia_ow=t0:s0:a49:g43:r5:c0.047489:b35713526:z0
The money is only there for you if you’re in a home worth a couple hundred thousand. If you live in a modest home the money isn’t there for you. When rates dropped below five percent, I was unable to refinance because the value of my home wasn’t at least two hundred thousand. But people like me are the ones that need those low interest rates the most. I have a neighbor across the street from me that has gone through here entire life savings, ran through her unemployment, has been looking for work since she lost her first job and has found nothing. She’s fifty-three and has to start all over again. Every month is now a scramble for her to make her payment for the month. People in Washington are doing nothing that will actually help. Only individual people can do that. Folks from the neighborhood have helped her stay in her home at various times. If we as individuals don’t change the way we relate to each other, then nothing government or wall street does will do any good at all.
Así que mucho ojo al pedir préstamos, porque el peligro es perder todo lo que a usted le ha costado trabajo ganarse. Usted tendrá pocos derechos y muchos deberes, y será un esclavo que deberá pagar intereses.
Moraleja de la historia: Compre todo al contado.
Lo que la gente temía del comunismo al estilo soviético era la expropiación de bienes. Pues resulta que los bancos vienen a cumplir la misma función del comunismo expropiador. El banco nunca pierde.
Dispone el artículo 63 de la Ley de Promoción de la Competencia y Defensa Efectiva del Consumidor:
“ARTÍCULO 63.- Delitos en perjuicio del consumidor.
Las penas de los delitos de “usura”, “agiotaje” y “propaganda desleal”, indicados en los artículos 236, 238 y 242 del Código Penal, deben duplicarse cuando se cometan en perjuicio de los consumidores, en los términos estipulados en el artículo 2 de esta Ley. Las mismas penas se aplicarán cuando el daño causado exceda el monto equivalente a cincuenta veces el menor de los salarios mínimos mensuales, o cuando el número de productos o servicios transados, en contravención de los citados artículos, exceda de cien.
Se reprimirá con la pena prevista en el artículo 216 del Código Penal, tipificado como “estafa”, a quien debiendo entregar un bien o prestar un servicio, ofrecido públicamente en los términos de los artículos 31(*), 34(*) y 38(*) de esta Ley, no lo realice en las condiciones pactadas, sino que se valga de un engaño o cualquier otra acción manipuladora.
(*)(Actualmente corresponden a los artículos 34, 37 y 41 respectivamente)
En esos casos, la Comisión nacional del consumidor debe remitir el expediente a los órganos jurisdiccionales penales, de conformidad con el
inciso f) del artículo 50(*) de la presente Ley.
(*)(Actualmente corresponde al artículo 53)
(Así modificada su numeración por el artículo 80 de la ley N° 8343 de 27 de diciembre del 2002, Ley de Contingencia Fiscal, que lo pasó del 60 al 63)”
Presenten entonces las denuncias ante la CNC, para establecer una conducta reiterada de esta empresa, para acusar penalmente a sus representantes.
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